Comunidad

Una lucha contra el tiempo

LUCIA MARCELA CABRERA

Lucia Marcela tiene seis años, y al contrario de cualquier niño de su edad, ella no puede jugar hasta el cansancio, no puede hacer la travesura de caminar descalza por su casa, tampoco puede bañarse por largas horas en una piscina o disfrutar de un día de sol en la playa, ni puede dejar que unas gotas de lluvia mojen su rostro para hacerla reír a carcajadas.

Lucia Marcela, debe tener muchos cuidados -demasiados para una persona de su edad- lo hace para poder mantenerse estable, mientras se recaudan los fondos necesarios para poder pagar por su trasplante de médula ósea.

Un 6 de mayo del 2008, Lucia Marcela cambio la vida de sus padres, Mario y Karent Cabrera, que la recibían llenos de felicidad. Era la pequeña que tanto habían deseado tras el nacimiento de su primogénito Luis Mario.

En octubre del 2009, tras una fuerte gripe que atacó a la pequeña fue diagnosticada con principios de neumonía y anemia severa, sin embargo, la vida deparaba aún más sorpresas para la familia residente en el departamento de Santa Ana, El Salvador.

“Yo la veía (a Lucia Marcela) amarillita y sus ojos no se los veía claritos y yo se lo comentaba a la doctora, pero cuando tenía un año y medio la niña se enfermó de un catarro que no se le quitaba entonces fue cuando la doctora decidió hacerle un examen de sangre y salió que tenía anemia”, explicó la madre de Lucia, Karent Cabrera.

Tres meses más tarde por una inflamación en los pies y en las manos que le producía un terrible dolor sus padres decidieron llevarla de nuevo con su doctora de cabecera quien decidió hacerle varios análisis que determinaron que la pequeña de apenas un año y medio de edad padecía Anemia de Células Falciformes.

“Cuando la doctora nos dice que tenía esa enfermedad uno espera inmediatamente que te digan qué hacer para que ella se cure, pero no fue así, y luego cuando investigas sobre el tema te llevas la sorpresa de que es una enfermedad que puede causar daños irreversibles y que no puedes hacer mucho para ayudarlos”, comentó Karent.

La condición de Lucia Marcela es una enfermedad genética que provoca la deformación de los glóbulos rojos convirtiéndolos en forma de medialuna provocando que estos obstruyan el flujo de la sangre, teniendo como consecuencia que la hemoglobina alcance niveles demasiado bajos.

Además, provoca fuertes dolores en las extremidades del paciente y puede llegar a producir un derrame cerebral, problemas cardiacos y dañar órganos vitales del cuerpo o incluso puede causar la muerte.

“Su corazoncito trabaja el doble, su medula ósea está trabajando de más porque trata de compensar los glóbulos rojos que están muriendo, entonces nosotros estamos enfrentando una batalla contra el tiempo”, agregó la madre.

La niña frecuentemente sufría crisis pulmonares que la obligaban a ser hospitalizada empeorando su salud.

Debido a la falta de recursos en el país centroamericano, que no cuenta con los medicamentos necesarios, se le recomendó a la pareja que, si contaban con las posibilidades, viajarán a Estados Unidos para poner en tratamiento a la pequeña y consideraran un trasplante de médula ósea, que mejoraría la calidad de vida de la paciente.

El largo peregrinar de los Cabrera estaba por empezar. Viajaron hasta Oakland, California, donde lograron que se estudiaran las muestras de compatibilidad de Lucia Marcela con su hermano Luis Mario, de 10 años, que era un potencial donador.

“Logramos que un hospital en Estados Unidos evaluara la compatibilidad de las muestras y la gran noticia fue cuando nos dijeron que mi hijo era compatible”, contó el padre de la menor, Mario Cabrera, quien se desempeña como médico en El Salvador.

Así tomaron la iniciativa de luchar por salvar la vida de su hija, eligiendo el Hospital de Niños de la Universidad de Alabama para realizar el trasplante, pero antes deben conseguir los fondos para poder realizarlo. Contando con el apoyo de familiares que residen en Birmingham y que crearon la fundación Mercy El Salvador, con el fin de ayudar a la causa de Lucia Marcela y a largo plazo de los niños salvadoreños que no pueden costear el tratamiento.

“El hospital no nos puede dar el costo exacto, pero el trasplante puede costar entre medio millón a un millón de dólares, por eso buscamos a través de la fundación recaudar una cantidad importante que nos permita establecer una fecha con el hospital”, acotó Mario, quien agregó que esperar demasiado tiempo puede ser fatal, pues una crisis en la pequeña podría frustrar los planes y causar daños irreversibles.

“Si tuviéramos el dinero lo haríamos ya. Queremos despertar y terminar con esta pesadilla para poder empezar una nueva vida”, explicaron ambos padres a través de una entrevista telefónica desde su casa en El Salvador.

 

ELLA ES TODA FORTALEZA

Lucia ha aprendido a afrontar su condición como una guerrera, con mucha fe y siempre con una sonrisa en su pequeño rostro.

La pequeña ha tenido que adaptarse a todos los cuidados que necesita, pues no puede agitarse demasiado o bañarse en una piscina, tampoco puede caminar descalza, debe cuidar su alimentación y tomar mucha agua; no puede exponerse a cambios bruscos de temperatura pues mucho calor o un excesivo frio podría provocarle una crisis que complicaría su salud.

Pero ella acepta con el mayor optimismo su condición, obedece las reglas y no reclama.

“Es muy valiente. Es admirable como ella enfrenta su problema, cuando está hospitalizada toma actitud muy positiva. En una ocasión nos hizo llorar, porque ella le estaba dando ánimos a la mamá, le decía: ‘mami ya me voy a poner bien, pidámosle a la Virgencia que me cure’”, recordó su padre, quien afirmó que su pequeña es encantadora, “le encanta hablar, siempre está preguntando todo, es amable, extrovertida, y siempre muestra mucho amor a todas las personas que conoce, es encantadora”, dijo.

Mario y Karent anhelaban que Luis Mario tuviera una hermanita, ahora sólo sueñan con darle esa pequeña la mejor calidad de vida, quieren verla jugar como el resto de niños, quieran verla desarrollarse con normalidad, quieren mantenerla alejada de los hospitales.

Los Cabrera sueñan con ver a su hija convertida en una señorita, yendo a la universidad y quizá formando una familia, ellos sólo quieren verla feliz y saludable, pera saben que para eso requieren de ayuda de la comunidad para que se sensibilice y aporte a la causa de Lucia Marcela.

“Como madre y como ser humano lo que más conmueve es la vida de un niño porque están empezando a vivir, no hay nada como la sonrisa de un niño sano y para ver esa sonrisa en mi niña necesitamos de su ayuda para poder salvarle la vida a Lucia”, concluyó su madre con la voz entrecortada.

Puede realizar sus donaciones a través de la Fundación Mercy El Salvador, todas las contribuciones son deducibles de impuestos, pues la organización tiene la certificación 501(c)(3).

Para realizar una donación puede dar click aquí.

Para mayor información sobre la fundación visite www.mercyelsalvador.com o póngase en contacto con su fundador Mario Castaneda al (251) 621 0669.

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