My Wedding

Un día como hoy supe que quería casarme

Carlos me propuso matrimonio el mayo pasado (2016) para mi cumpleaños. En ese momento dije sí, llevada por la emoción y la sorpresa, pero no sentía esa certeza de saber que estaba lista para dar ese paso. No porque no estuviera segura del amor que sentía por él, sino porque me faltaba la convicción de querer hacerlo.

Lo hablé con él y le expliqué que lo mejor sería esperar un poco para poner una fecha y empezar con los planes. Como siempre, él me entendió y me dijo que no había prisas, que cuando estuviera lista se lo dijera.

En 16 de septiembre, también del año pasado, Carlos y yo tuvimos un accidente. Una persona se estrelló contra nosotros en el freeway. Mi carro quedó destrozado. A pesar del fuerte impacto decidimos no ir al hospital.

Al día siguiente, desperté con un enorme moretón y fuertes dolores en el brazo izquierdo, por lo que cuando llegó Carlos, como a eso de las 10 de la mañana, decidió llevarme al doctor para descartar que tuviera alguna fractura.

Para entender esta historia deben saber que le tengo pánico a los hospitales, cuando estoy ahí me da taquicardia, se me sube la presión y me pongo muy ansiosa, al punto todo eso demora que el doctor me autorice el alta, porque no quiere correr el riesgo de que me pase algo al salir.

Como a las 9 de la noche y tras varias horas de esperar para regular mis nervios, una ambulancia me estaba transportando a otro hospital, porque tenía una fractura en el cuello y debían someterme a otros estudios para asegurarse que la lesión no fuera tan grave.

Antes de eso, por la tarde y ya con el incómodo collarín puesto, no había parado de llorar. Me puse peor cuando mi mamá y mis hermanos llegaron a verme. Tenía miedo de pasar muchos días ingresada. Estaba preocupada, estresada de estar hospitalizada, cuando solo iba por una simple revisión.

Entre estudios, suero, muestras de sangre, doctores y enfermeros, descartaron una lesión más grave y a eso de las 3 de la madrugada, gracias a Dios, autorizaron mi salida.

En ese momento, en ese preciso segundo cuando Carlos me sonrió aliviado me di cuenta que él llevaba 17 horas a mi lado, 1,020 segundos sin separarse ni un sólo segundo de mí. No tuvo hambre, no tuvo sed, no fue al baño, estuvo todo el tiempo ahí, pendiente de mí y asegurándose que estuviera bien y acompañada.

Y así, al ver su apoyo, la forma en cómo me animaba y me hacía reír aún en esas circunstancias, entendí que sí quería compartir mi vida con él. Ya no tenía dudas, tenía la certeza de querer casarme con él, tenía la ilusión de caminar juntos toda mi vida y el amor y las ganas para hacerlo. Ya no podía imaginar mi vida de otra manera.

Hoy hace un año supe que sí quería casarme.

Anuncios

Dime qué piensas de este post

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s